¿Esto se contagia?

pol.jpgPor Sebastián Oyarce


 

Fue una escapada perfecta, de Hollywood, de maratón, como el ciclista Almonacid en los Juegos Olímpicos o como Usain Bolt, a esa velocidad, a ese ritmo.

Para qué vamos a andar con cosas, la ex ministra de Salud, Soledad Barría, la supo hacer. Salió corriendo en el momento justo, antes de que explotara la bomba. El explosivo estaba en sus manos, la tenía ella, y vio por donde escapar entonces la tiró para arriba mientras corría rauda, y como alguien la tenía que agarrar, apareció el ex intendente de Santiago, Álvaro Erazo, y la tomó entre sus brazos, y por supuesto, la bomba explotó en sus manos. QEPD.

Después de cada explosión, quedan escombros, restos humanos, pedazos de no se sabe qué. Lo mismo pasó con la negligencia ocurrida en Salud por la no notificación de cientos (quizás miles) de chilenos que aún no sabemos que, quizás, traemos con nosotros el VIH.

Cuántos homosexuales, transexuales, heterosexuales, prostitutas, lachos, lachas, empresarios, deportistas, gente de la televisión, anónimos, lectores de este blog o escritores de este blog andan con el traste (literalmente) a dos manos.

De verdad, ex ministra, usted ha sido un ejemplo. Todos los chilenos que se mandan condoros deberían seguir sus pasos, leer sus escritos, escuchar sus sabias (de verdad), sabias palabras.

Barría hace unas semanas dijo al Diario Austral que había renunciado porque no estaba disponible para un show de parte de los parlamentarios de la oposición y del oficialismo. ¿Pero acaso el show no lo partió usted al quedarse callada cuando supo que habían contagiados de Sida sin avisar?

Por otra parte, señaló que se estaba creando una “alarma pública” sobre el tema, que se están “enlodando” todos los avances en Salud. Entonces, habría que reclamarle al diario El País y ABC de España, a CNN (NO Español, sino Inglés) de que están creando una alarma pública internacional, porque ellos también han mencionado el detalle de la no notificación a 512 personas.

Ahora viene lo peor. Está bien cometer errores, eso es entendible y hasta perdonable, pero ser desleal debe ser lo más grave que uno pueda cometer. En la misma entrevista Barría dice sobre la Presidenta Bachelet: “Siempre se ha dicho que somos amigas, pero la verdad es que yo he sido una fiel colaboradora de ella”. Nótese. Repito: “una fiel colaboradora de ella”. O sea, ex ministra, ¿usted es fiel? Entró a la oficina de La Moneda por la puerta ancha y se fue por la ventana, dejando todo el despacho desordenado. ¿Eso es la fidelidad a su juicio?

También ocupa la palabra “colaboradora”. Entonces, además de fiel, es colaboradora con la Presidenta, es decir, usted es una mujer sensacional, quién no querría una ministra como así en un gabinete. ¿Cuál fue la colaboración que le prestó a Bachelet? Ensuciar (aún más) su Gobierno. Creo que la mandataria no necesitaba más colaboraciones de ese tipo. “Gracias por la ayudita, comadre”, debe estar diciendo la Presidenta.

¿La negligencia se contagia? Porque si es así, jodieron todos los ministros.

 

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Comentarios

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Así que los integrantes del blog andan con el traste a dos manos, ah? Interesante... jejejej

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